jueves, 13 de mayo de 2010

Índice de saciedad: ¡adelgaza sin pasar hambre!

¿El problema de las dietas tradicionales? Que al cabo de unos días nos entra la ansiedad, las dejamos de hacer y volvemos a engordar enseguida. La razón de tal fiasco se resume en una palabra: ¡HAMBRE!

Vivir a base de pescado y verduras al vapor es eficaz, pero no alimenta. Además, el cuerpo empieza a sentir la irresistible llamada de algo dulce poco después de haber comido.

Siendo así, la solución más fácil será optar por alimentos que sean poco calóricos y a la vez saciantes. Y te preguntarás... ¿es posible? ¡Pues claro!

La respuesta está en una nueva herramienta revolucionaria, el índice de saciedad. Tomando comidas poco energéticas pero con un alto índice de saciedad podremos adelgazar sin privarnos de nada y sin pasar hambre.

Los mecanismos del hambre

El hambre es un fenómeno complejo, que depende de numerosos parámetros:

- Las necesidades energéticas. Se trata del verdadero hambre, en un sentido estricto. La falta de calorías hace que el funcionamiento del organismo se ralentice y que el estómago comience a mandar señales... ¡Necesita recargar las pilas!

- Las hormonas. Las secreciones hormonales influyen en el apetito. Pero no siempre son fáciles de controlar, sobre todo cuando hablamos de las mujeres.

- El sueño. Los estudios han demostrado que no dormir lo necesario incrementa las ganas de comer.

- El ritmo de las comidas. Cuanto más regulado esté el horario de las comidas, menos hambre pasarás.

- El estrés. Las emociones influyen considerablemente en la calidad y cantidad de alimentos consumidos. El estado de ánimo puede llevarnos a darnos atracones o, por el contrario, dejar de comer.

- El nivel de saciedad. Matar el hambre de forma eficaz depende en gran parte de la capacidad saciante del alimento (y del conjunto de la comida), del volumen consumido y de la estimulación sensorial (gusto, color, olor, variedad...) Es el punto más difícil de regular cuando se está a dieta.

Escoger los alimentos

Lo primero que hay que hacer para perder peso es disminuir la ingesta de alimentos energéticos (es decir, las calorías consumidas). Y, para no pasar hambre, asegurarse de que los alimentos escogidos sacien lo suficiente.

El índice de saciedad (IS) constituye una herramienta fundamental para tener éxito en esta prueba.

La tabla del índice de saciedad sirve para escoger, entre los múltiples alimentos de una misma familia que tienen un valor energético parecido, aquél cuyo índice de saciedad sea mayor.

Por ejemplo, entre 100 gramos de yogurt 0% en materia grasa (con un IS de 58,3 para 39 kcal.) y 100 gramos de queso blanco 0% (cuyo IS es de 75,7 para 45 kcal.), deberíamos optar por el queso blanco. Así conseguiremos llenarnos más y engañar al hambre.

Esta regla permite asimismo componer un menú saciante con el menor aporte calórico posible. Para hacerlo, no hace falta tirar de alimentos de alto IS, sino escoger entre los que propongan una buena relación IS/calorías, lo que supone que sea superior a 1,5. Así, entre un escalope de pavo (IS/kcal = 1,81) y un filete con el 5% de materia grasa (IS/kcal = 1,41), mejor elegir el primero.

Fuente: Enfemenino.com

martes, 11 de mayo de 2010

Estudio revela que trabajar horas extras es perjudicial para el corazón

Investigadores de la University College de Londres, en Reino Unido, aseguran que trabajar más horas de lo debido puede ser perjudicial para el corazón ya que aumenta el riesgo de padecer eventos cardiovasculares, según los resultados de un estudio publicados en la revista 'European Heart Journal'.

Dicha investigación se basado en los datos del estudio 'Whitehall II', realizado con más de 10.000 empleados públicos de la capital británica, y, según los resultados, los que trabajaron al menos tres horas más en una jornada de siete horas diarias tenían un 60% más de riesgo de padecer un ataque cardiaco, anginas de pecho e incluso de acabar falleciendo por una de estas causas.

Además, como explica la epidemióloga del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional y autora de este hallazgo, Marianna Virtanen, esta relación entre horas extras y enfermedades coronarias es "independiente de una serie de factores de riesgo también analizados, tales como fumar, padecer sobrepeso o tener alto el colesterol".

El estudio 'Whitehall II' comenzó en 1985 y reclutó a un total de 10.308 trabajadores de entre 35 y 55 años, si bien los datos utilizados en esta ocasión proceden de la tercera fase del mismo, entre 1991 y 1994, en la que se preguntaba por la horas que dedicaban diariamente a su trabajo.

De este modo, la cohorte analizada contó finalmente con 6.014 personas, 4.262 hombres y 1.752 mujeres, de entre 39 y 61 años, que fueron seguidos hasta el periodo de 2002-2004, la fase más reciente de la que se disponen datos clínicos.

Durante los 11,2 años de media seguimiento, Virtanen y su equipo detectó hasta 369 casos mortales de enfermedad coronaria, infartos de miocardio o angina de pecho y, tras comparar estos casos en función de diferentes patrones, comprobaron que los que pasaban más horas de los debido en su trabajo, siempre por encima de las tres horas extras, tenían una mayor tasa de riesgo.

Los investigadores dicen que podría haber diferentes variables para explicar esta relación, ya que, por ejemplo, hacer horas extras en el trabajo se asocia con patrones de conducta de personas que tienden a ser agresivas, competitivas, estar tensas, con una angustia psicológica que se manifiesta en situaciones de depresión y ansiedad, y posiblemente que no duermen lo suficiente ni descansan lo que debieran en antes de acostarse.

Otras posibles explicaciones son que la presión arterial elevada está relacionada con el estrés en el trabajo, si bien se oculta "porque no necesariamente aparecen durante las revisiones médicas", explica esta experta.

Es por ello por lo que los empleados que hacen más horas extras tienen más probabilidades de trabajar incluso estando enfermos, ignorando sus síntomas de y resistiéndose a buscar ayuda médica. Además, también puede asociarse a personas con trabajos con libertad de horario o a la hora de tomar decisiones un menor riesgo de estas patologías coronarias, a pesar incluso de que trabajen más horas de las estipuladas en sus contratos.

En cualquier caso, los autores reclaman más investigaciones que contrasten o rebatan esta relación ya que, además, la cohorte sólo incluye a funcionarios públicos y, por tanto, "no es generalizable a todas las profesiones", como los artesanos o trabajadores del sector privado.

Fuente: El Nacional.

jueves, 6 de mayo de 2010

Expertos aconsejan comer cada tres horas para luchar contra el sobrepeso

Especialistas en nutrición de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria recomiendan no dejar pasar más de tres horas entre unas comidas y otras si se quiere reducir el sobrepeso y mantener una dieta saludable ya que, pasado ese tiempo, el cuerpo puede entrar en un estado de "inanición" por el cual el organismo interpreta que hay "escasez de alimentos" y decide ahorrar energías quemando menos grasa de la debida.

Como parte de la campaña 'Recomendaciones SEFAC a la población', la asociación dedica este mes de mayo a explicar los diez consejos imprescindibles para mantener un peso saludable y reducir el sobrepeso. Entre ellos, los farmacéuticos aconsejan realizar un mínimo de cinco comidas al día, aumentar la cantidad de frutas, verduras, legumbres, cereales, y lácteos; evitar las comidas rápidas; realizar ejercicio físico regularmente; beber al menos 1,5 litros de agua al día; y no acostarse justo después de cenar, entre otros.

Las recomendaciones aclaran también algunas de las preguntas más frecuentes o falsos mitos relacionados con la pérdida de peso, como por qué es tan poco saludable tener unos kilos de más, por qué no es recomendable seguir las llamadas "dietas milagro", cuándo es conveniente añadir medicación a las medidas higiénico-dietéticas para adelgazar, si los alimentos que son 'light' resultan "adelgazantes", o por qué las dietas disociadas son "inadecuadas".

"Mantener un peso saludable y reducir los kilos de más va mucho más allá de cuestiones estéticas: se trata de evitar patologías o problemas asociados, tanto físicos (diabetes, dislipemias, hipertensión arterial), como psíquicos (depresión, perdida de autoestima, ansiedad), sociales (rechazo o discriminación laboral) o económicos (aumento del gasto sanitario)", explica Alejandro Eguilleor, coordinador científico de la campaña. La ficha completa está disponible para su descarga en la web de SEFAC 'www.sefac.org'.

Fuente: El Nacional

martes, 4 de mayo de 2010

El poder del calostro

"Oro líquido". Así es como también se conoce al calostro, el fluido amarillento y espeso que produce el pecho materno en los primeros días de vida del recién nacido y que, aunque se segregue en pequeñas cantidades, satisface todas sus necesidades nutritivas. Este precursor de la leche comienza a gotear tras el parto (antes el pecho produce una sustancia llamada precalostro), al expulsar la placenta. Es, entonces, cuando el cuerpo de la madre inicia una revolución hormonal que favorece la producción de esta leche inimitable por sus mágicas propiedades.


El calostro es más precoz cuanto antes se inicie el amamantamiento, por eso es tan importante poner al recién nacido en contacto con su madre, piel con piel, en la sala de partos, y favorecer la búsqueda del pezón en la primera hora de vida. Incluso la madre que no desea amamantar debería intentar que su hijo no se pierda este primer alimento, el más importante que tomará en su vida.

UN ALIMENTO MUY ESPECIAL
El calostro es perfecto para el recién nacido porque se asemeja a las sustancias nutritivas que recibía en el útero, a través del cordón umbilical. Su aparato digestivo está acostumbrado a ellas y no le cuesta demasiado asimilarlas.

"Diferente a la leche definitiva. No sólo su aspecto es distinto a la leche de transición y a la leche madura, también lo es su composición. Tiene menos contenido calórico y una menor cantidad de azúcares y grasas, mientras que su contenido en proteínas es muy superior. El calostro, además, es más espeso y pegajoso y contiene más minerales y vitaminas liposolubles que la leche madura. También es rico en factores de crecimiento que estimulan la maduración del aparato digestivo y tiene un contenido muy elevado de factores defensivos, que protegen al recién nacido de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración de su sistema inmunológico.

-Minidosis de gran calidad.
El amamantamiento precoz es lo que favorece la salida del calostro, que se produce en pequeñísimas cantidades, entre 2 ml y 20 ml por toma. Pero es suficiente para el bebé recién nacido, ahora que sus órganos son inmaduros, en especial los riñones, y no pueden asimilar grandes cantidades de líquidos. Por eso, en los primeros días de vida hay que ofrecerle el pecho frecuentemente, de ocho a diez veces al día. El principal estímulo para la producción de leche es la succión del pezón, así que cuantas más veces se le ofrezca el pecho al niño, olvidando el reloj y los horarios rígidos, mucho mejor.

"Muy efectivo. El recién nacido llega al mundo con el intestino virgen de gérmenes, lo que le hace muy vulnerable a las bacterias. El calostro, rico en inmunoglobulinas y en otras sustancias defensivas, le protege de los virus e infecciones. Y, además, estimula la mucosa intestinal, que preserva al organismo de la penetración de microorganismos para los que el bebé no tiene defensas.

CÓMO PROTEGE AL RECIÉN NACIDO
Además de aportar muchos nutrientes en pocas gotas, el calostro acondiciona el intestino del recién nacido para que pueda digerir mejor y también le defiende de varias formas:

"Desarrolla su sistema inmunológico. La virtud de este alimento es que transmite al bebé los anticuerpos que la madre ha ido formando como respuesta a las enfermedades a lo largo de su vida. Estos anticuerpos no crean una inmunidad permanente, pero sí le protegen hasta que madura su sistema inmunitario, hacia los tres añitos. El calostro es, sobre todo rico, en inmunoglobulina IgA, que defiende al bebé de las bacterias. Y esto es muy importante al principio, porque el niño no producirá por sí mismo esta sustancia hasta la cuarta o sexta semanas de vida.

"Contribuye a prevenir las alergias. Las paredes intestinales del recién nacido permiten que las proteínas de la leche pasen a la circulación sanguínea. Y, cuando dichas proteínas provienen del calostro, no existe ninguna posibilidad de que sensibilicen al bebé y le predispongan a contraer alergias en el futuro. Conviene no olvidar, sin embargo, que para crear y conseguir mantener esta barrera frente a las alergias, después del calostro hay que continuar alimentando al pequeño con leche madura.

"Tiene propiedades laxantes. El tránsito del calostro limpia el tubo digestivo y facilita la expulsión del meconio, las heces acumuladas en el intestino del bebé, que forman una masa oscura, espesa y viscosa. De esta manera disminuyen las probabilidades de que padezca ictericia (color amarillento de la piel por la dificultad para metabolizar la bilirrubina) y su aparato digestivo queda preparado para realizar sus nuevas funciones.

"Ayuda más a los prematuros. El calostro es un alimento que resulta especialmente bueno para los prematuros, ya que estos bebés son inmaduros y se encuentran más expuestos a complicaciones. De hecho, el calostro que produce la mamá de un bebé prematuro es diferente: tiene un alto contenido en nitrógeno, menos lactosa, más colesterol y más ácidos grasos; eso lo hace perfecto para el desarrollo de estos bebés. Es verdad que a veces la madre, por diversas circunstancias, no puede dar de mamar directamente a su hijo prematuro, pero las Unidades Neonatales de los hospitales suelen ofrecer facilidades para la extracción de esta leche y su conservación (el calostro puede conservarse a temperatura ambiente durante 12 horas). Así las pequeñas cantidades de calostro pueden administrarse al bebé prematuro por sonda, en vaso o con cuchara.

Así se transforma la leche materna
Este alimento es un líquido vivo, que varía su composición a lo largo de la toma (más fluido y nutritivo al empezar, más graso y saciante al final) y que también cambia a medida que pasan las semanas, del mismo modo que lo hacen las necesidades del bebé.

Primero, el calostro. Comienza a producirse en la semana 16 de embarazo. En el tercer trimestre el pecho crece aún más debido al agrandamiento de las células que producirán la leche y también a la distensión que ocasiona la acumulación de calostro. El pezón empieza a segregarlo, en pequeña cantidad, después del parto.

La leche de transición. A los tres o cuatro días del nacimiento, el bebé empieza a crecer mucho y sus exigencias nutritivas también van en aumento. El calostro ya no es suficiente, y por eso se va modificando desde el día cuatro hasta el día 15 después del parto, enriqueciéndose en grasas y cambiando hacia un color blanco, más transparente y aguado. Es lo que se llama leche de transición, el paso del calostro a la leche definitiva. Es una leche rica en azúcares y grasas, que sacia y engorda al bebé, pero con menos proteínas que el calostro.

La leche madura. Aparece a los 15 días del parto. Es blanca y más consistente, contiene los nutrientes que el bebé requiere para su desarrollo y también le proporciona anticuerpos, aunque no tantos como el calostro. Tiene más grasa y glúcidos que éste y menos proteínas y sales.

Fuente: Estampas - El Universal

jueves, 29 de abril de 2010

¿Qué nota el bebé en tu vientre?

Aquella vieja idea de que los bebés antes de nacer viven en una caja fuerte que los mantiene aislados ha resultado ser completamente errónea. Hoy día está comprobado que el feto es un ser social, que recibe estímulos y responde a ellos y que tiene memoria. Los investigadores aseguran que, incluso, se impregna de las experiencias que vive su madre en el embarazo.

Tienes con el hijo que esperas una comunicación sensorial y también hormonal. Esto es, cuando estás muy nerviosa o tienes mucho miedo, segregas adrenalina, noradrenalina y cortisol, hormonas que le llegan, le reactivan y le ponen en alerta. Él siente que algo ocurre. Del mismo modo, cuando estás feliz o haces el amor, segregas endorfinas, hormonas "anti-estrés" que el feto recibe y que le hacen relajarse y sentirse a gusto. Saber todo esto es fantástico porque te permite actuar en consecuencia y mandar al bebé que vas a tener mensajes y estímulos positivos, para él y para ti. Está claro que tú percibes su presencia: a través de sus patadas, de su hipo, de sus codazos... Pero ¿sabes cómo te siente él a ti?

TE PERCIBE POR EL TACTO

Es su sentido más precoz, empieza a funcionar desde casi el inicio de la gestación; en las primeras semanas el feto tiene sensibilidad en la zona perioral (labios), y hacia la mitad del embarazo ya en todo el cuerpo. Cuando te acaricias la barriga, acto que realizan de forma intuitiva todas las embarazadas, tu bebé percibe este acto de amor. La psicóloga española especialista en estimulación prenatal Beatriz Manrique afirma que al masajear tu barriga con distintas presiones generas vibraciones que se transmiten al líquido amniótico y que captan los nervios periféricos de la piel del bebé. Él responde a estas vibraciones moviéndose con mayor o menor energía. Si estás embarazada de más de cinco meses, notarás su respuesta en forma de pataditas.

Del mismo modo, cuando andas o bailas música lenta, el feto nota un vaivén relajante que, en muchas ocasiones, le incita a dormirse. Por eso es probable que mientras caminas no le notes. Sin embargo, cuando te tumbas el niño percibe que el movimiento ha cesado, lo que hace que él se ponga en marcha. Un estudio realizado en Italia con bailarinas que durante el embarazo no abandonaron su profesión demostró que cuando nacieron, sus hijos sólo se dormían si sus madres los acunaban bailando.

¿Y qué ocurre, por ejemplo, cuando vas en autobús? El pequeño percibe el traqueteo de la marcha a través de vibraciones rítmicas que nota en todo el cuerpo. Este tipo de movimientos le reconfortan, porque se siente acunado.

EXPERIENCIAS AUDITIVAS

El mundo intrauterino es muy ruidoso. Desde la semana 18 el feto ya es capaz de oír tus toses, el ruido de tus movimientos gástricos e intestinales, el de la corriente sanguínea o el latido de tu corazón. Esto último lo oye por encima de todo y le proporciona seguridad. Y hacia la semana 24 de gestación ya conoce tu voz (lleva semanas percibiéndola, a través de las vibraciones de tu columna) y la distingue del resto de voces que recibe del exterior, siempre a menor volumen que la tuya. Tu voz le llega amortiguada y algo distorsionada, más grave de lo que la percibirá cuando nazca, pero aun así, entonces la reconocerá perfectamente y le dará tranquilidad.

Si te preocupa que un ambiente muy ruidoso pueda asustarle, tranquila. El neonatólogo italiano Carlo Bellieni ha comprobado, registrando cómo cambian los movimientos y la frecuencia cardiaca del feto, que si le transmitimos sonidos inesperados, primero se sobresalta, pero en seguida se acostumbra. La doctora Cathelijne van Heteren, del Hospital Universitario de Maastricht, en Holanda, confirma esta idea y asegura que los fetos tienen memoria de, al menos, 24 horas. Por eso oyen todos esos sonidos, pero se acostumbran a ellos. Aun así, no está de más que le evites ruidos fuertes, que con seguridad van a desagradarle, como los de las sirenas, los portazos o la música estridente.

A TRAVÉS DEL GUSTO Y DEL OLFATO

El bebé que va a nacer tiene sentido del gusto, no hay duda. El doctor Thomas Verny comprobó en los ochenta que si añadimos sacarina al líquido amniótico, el feto ingiere el doble de líquido de lo habitual. Otros especialistas han ido confirmando su teoría. Unos, argumentando que si el recién nacido puede distinguir desde el primer día entre los cuatro sabores básicos, es lógico pensar que también lo hacía antes. Y otros, comprobando que los bebés prefieren los alimentos que sus madres tomaban cuando estaban gestándolos. Si comes algo "rico", el feto lo percibe y se muestra activo. Y si algún alimento fuerte cambia sus sabores habituales, le resulta desagradable y lo demuestra con muecas.

Respecto al olfato, también se desarrolla antes del nacimiento, aunque no funcione, pues para oler se precisa el aire. Los recién nacidos tienen un olfato muy fino y cabe pensar que ya han tenido experiencias "olfativas", a través del canal del gusto. Además ¿sabes qué pasa cuando tú hueles algo agradable? Que el feto comparte tu sensación de bienestar, al recibir las hormonas que segregas. Y al contrario si es un olor que te desagrada.

SENSACIONES VISUALES

¿Te has preguntado alguna vez si tu hijo percibe la luz del Sol? Pues sí, está comprobado que registra esta sensación visual. A pesar de habitar en un espacio oscuro, desde la semana 24 el bebé empieza a abrir los ojos cuando está despierto y los cierra al dormirse, cosa que hace la mayor parte del tiempo. Y a partir de entonces sus ojos son sensibles a los distintos niveles de luz y de oscuridad, por lo que si sales de un lugar oscuro a la claridad de la luz del Sol, tu bebé lo notará en el acto. Si, por ejemplo, tomas el sol en verano, el niño recibirá el "fogonazo" y se moverá, volviendo la cara para evitar mirar directamente hacia la luz.

Como has podido comprobar, el bebé que esperas participa de todos tus actos, que vive con sus propias sensaciones. Si éstas son habituales, se acostumbra a ellas e incluso las "recuerda" después de nacer. Y si le son desconocidas, reacciona con un sobresalto o con una curiosidad expectante. Aún no ha nacido y... ¡cuánto está aprendiendo!

Evita

- Estrés excesivo. Un estrés marcado y continuado en el tiempo sí afectaría al feto, creándole miedo e inseguridad. Si te sientes permanentemente estresada, háblalo con tu entorno para que te libere de algunas tareas y, si aun así no te sientes mejor, busca ayuda profesional.

- Tabaco. Su efecto es muy nocivo. El feto se pone alerta y nervioso sólo con que la madre piense en encender un cigarrillo.

- Alcohol. Su efecto también es muy nocivo. No pruebes ni gota, no hay una cantidad segura. Él te lo agradecerá.

Fuente Estampas. El Universal

martes, 27 de abril de 2010

Prótesis en entredicho

La Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica llama a la calma a las pacientes con prótesis mamarias y les recomienda acudir a su médico.

La Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica (Svcprem) se pronunció ante la polémica generada luego de que la empresa francesa Poly Implant Prothese (PIP), fabricante de prótesis para implantes mamarios, tuviera que cerrar sus puertas y retirar sus productos del mercado por cierta incidencia de ruptura una vez colocados.

Una comisión de la Svcprem explicó que estas prótesis estaban siendo fabricadas con componentes de menor calidad a los aprobados, lo cual ocasionó problemas de resistencia, pero sin ningún riesgo biológico para la paciente.

"Éste fue un caso aislado. El resto de las prótesis que se distribuye en Venezuela, de unas nueve marcas diferentes, son totalmente seguras. Las pacientes con implantes PIP deben mantener la calma y contactar a su médico", explicó el doctor Carlos Nieto, miembro de esta comisión.

A través de sus médicos miembros y los distribuidores de estas prótesis en Venezuela, la Svcprem identificó el número de pacientes que en nuestro país podría tener estos implantes, con el fin de contactarlas y hacerles un seguimiento más exhaustivo.

La ruptura de una prótesis es poco frecuente y, en todo caso, no implica mayor riesgo médico para la paciente. Se evidencia con la deformidad o endurecimiento de la mama y la solución es sustituirla.

Las prótesis mamarias Poly Implant Prothése (PIP) de fabricación francesa que no pueden ser vendidas en su país de origen, tal como lo ordenó la autoridad sanitaria de esa nación por las denuncias recibidas por roturas del material cosmético. En Venezuela aún no existe pronunciamiento oficial del ente rector de la materia, pero tanto el gremio médico como los distribuidores locales de la marca dejaron de comercializar el producto.´

Rafael Miranda, director de Galaxia Médica, importador de las prótesis PIP en Venezuela, asegura que detuvo la distribución del material y solicitó a los minoristas que reservaran la existencia hasta tanto no se aclare la situación de las mismas.

Fuente: Estampas- El Universal

jueves, 22 de abril de 2010

Probióticos, aliados naturales

Estos microorganismo vivos coadyuvan en el mejoramiento de algunas patologías gastrointestinales y fortalecen el sistema inmunológico

El mejoramiento de la salud va de la mano con la alimentación. Cada día es más cierto que somos lo que comemos y muchas patologías mejoran o empeoran dependiendo de lo que ingerimos.


Numerosos estudios demuestran los beneficios de los probióticos para la salud, que van desde el mejoramiento del sistema inmunológico hasta la prevención de alergias o dermatitis atópicas, pasando por ser coadyuvantes en la recuperación de enfermedades gastrointestinales.

Del griego "pro bios", literalmente "a favor de la vida", el término probiótico fue propuesto por los científicos Lilly y Stillwell en 1974. Esto permitió denominar las fuentes microbianas utilizadas en la alimentación animal, que contrarrestaban los resultados negativos de los antibióticos y reforzaban su eficacia. Desde entonces, muchas investigaciones han sido realizadas, especialmente durante los últimos 25 años, con el fin de establecer y evaluar los efectos de las fuentes bacterianas sobre la salud.

Pero ¿qué son?
Los probióticos son microorganismos vivos que se agregan a los alimentos o a los medicamentos y que ejercen efectos benéficos en la salud de los sujetos que los consumen.

Los probióticos pueden ser de origen bacteriano y de levadura. Los bacterianos forman parte de la flora bacteriana intestinal y se les ha denominado flora bacteriana transitoria, ya que permanecen en el intestino por poco tiempo, multiplicándose sin colonizar.

El otro tipo de flora bacteriana se denomina residente, es el tipo de microorganismos que han vivido desde la implantación inicial de la flora bacteriana, esto ocurre a partir de las cuatro primeras semanas de vida y predomina en el intestino.

Pero, para ser considerado probiótico, la bacteria tiene que sobrevivir en el estómago, colonizar el intestino delgado y grueso y actuar como una barrera en contra de bacterias patógenas.

Los probióticos más conocidos son el Lactobacillus, encontrado primariamente en el intestino delgado y la Bifidobacteria en el intestino grueso.

Los probióticos de origen humano tienen la ventaja de poseer una fuerte resistencia natural al entorno agresivo en el que se desarrollan y en el cual actúa el pH natural del estómago y las sales biliares. Además, éstos se adhirieren, aunque transitoriamente, a la mucosa intestinal siendo determinante en la estimulación del sistema inmunológico.

El doctor Rhadamés Figueroa, vocero médico de Merck, afirma que "estos microorganismos, combinados con vitaminas y minerales, están recomendados especialmente cuando los requerimientos energéticos aumentan, debido a ciertas condiciones fisiológicas como el envejecimiento, estrés, deterioro de la salud en general, así como cuando se consumen antibióticos. Adicionalmente, los probióticos coadyuvan en la erradicación del Helicobacter Pilory, una bacteria que causa la enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome de intestino irritable, alergias, entre otras" .

Ayudan al intestino
Los probióticos poseen absoluta inocuidad, gozan de una elevada resistencia natural a los ácidos gástricos y a las sales biliares, su capacidad para poder llegar al intestino en cantidad suficiente es máxima, poseen la capacidad para establecerse en la flora intestinal endógena. Asimismo, modulan la respuesta inmunológica, sintetizan sustancias antimicrobianas e influencia las actividades metabólicas, son estables a lo largo de toda la vida del producto que lo contiene.

Una de las características más importante es que ayudan a reducir los niveles de colesterol en la sangre.

En lo que concierne a la función intestinal, estimulan el peristalismo (movimiento intestinal), reduciendo el tiempo de tránsito intestinal, por lo que se consideran útiles en el manejo del estreñimiento.

También se le atribuye la propiedad de neutralizar bacterias no beneficiosas para el organismo, incluyendo las cancerígenas. De forma natural, estas bacterias positivas para el organismo se encuentran presentes en la alimentación diaria, por ejemplo en: lácteos fermentados, como yogures, leche y quesos; vegetales fermentados -aceitunas, soya, cereales-, carnes y pescados fermentados, y bebidas alcohólicas artesanales. Sin embargo, la concentración de lactobacilos presentes en estos alimentos es muy baja como para tener los beneficios deseados en la salud.

En el caso del yogur, que normalmente se encuentra en los supermercados, se tendría que consumir al menos 2 litros diarios para conseguir algún efecto médicamente deseado, por lo que estos productos pueden ser parte de una alimentación sana, pero no tienen eficacia terapéutica. De aquí surgió la necesidad de crear productos que contienen una mayor concentración de estos microorganismos. Las bebidas lácteas con lactobacilos son el resultado de esta manipulación, que busca un resultado efectivo en la repoblación de la flora intestinal de quienes lo consuman al menos con una frecuencia de una porción diaria.

Por eso es conveniente revisar las etiquetas y cerciorarse de que el producto que se adquiere tiene probióticos agregados.

Fuente: Estampas - El Universal